Por si a alguien le quedaba alguna duda sobre la gravedad de la presente situación alimentaria, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, decidió ayer subrayarla. Para ello, acudió a una conferencia de prensa con una escolta poco habitual: el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick; el director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, y la plana mayor de la ONU al completo. Sobre la mesa, un único tema: el hambre en el mundo.

El dream team de altos funcionarios apareció unido para apoyar el llamamiento de la ONU a la comunidad internacional, que necesita obtener fondos urgentes y paliar la actual crisis alimentaria, que Ki-moon calificó de “dramática”. En un “esfuerzo unificado”, la ONU creará un grupo de tareas cuya prioridad será la lucha contra el hambre. El Banco Mundial y la OMC pidieron además el levantamiento de las restricciones a las exportaciones.

El secretario general, que se dirigió a la prensa internacional tras la reunión del lunes con los directores de las 27 agencias de la ONU, ofreció un discurso más cargado de palabras que constataron lo ya anunciado que de propuestas revolucionarias. Tras las buenas intenciones, el secretario general anunció por fin algo concreto: “La creación de un grupo de tareas” bajo su responsabilidad que tendrá como objetivo “responder al desafío de la presente crisis alimentaria mundial”. Este equipo estará coordinado por el secretario general adjunto, John Holmes.

Ban Ki-moon lanzó un llamamiento urgente a la comunidad internacional, particularmente a los países desarrollados, para obtener 2.500 millones de dólares (1.600 millones de euros) con el fin de atajar “un desafío sin precedentes de proporciones globales”. Esa suma se repartiría entre el Programa Mundial de Alimentos (PMA), al que irán 755 millones (unos 500 millones de euros) y la agencia alimentaria FAO, que recibirá 1.700 millones (1.100 millones de euros). Josette Sheeran, del PMA, se apresuró sin embargo a aclarar que de dicha cantidad, de momento sólo se ha asegurado el 62%.

El secretario general de la ONU afirmó que “la prioridad absoluta debe ser dar de comer al hambriento”, y pensar en objetivos de desarrollo a mediano y largo plazo. Tampoco olvidó mencionar “la necesidad de levantar las actuales restricciones a la exportación”. En particular, de los grandes productores de arroz, como Vietnam o la India. Según Pascal Lamy, director de la OMC, “es evidente que dichas medidas implican un alza suplementaria de los precios”. Lamy insistió en que la liberalización de los intercambios comerciales y la culminación del Ciclo de Doha son “la mejor solución para hacer frente a la crisis”. Robert Zoellick, del Banco Mundial, abogó por las mismas medidas y saludó la reciente decisión de Ucrania de eliminar las restricciones a la exportación de cereales, “lo que tuvo un efecto inmediato en la baja de los precios”.

Por su parte, el director de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, lamentó que las repetidas advertencias realizadas por la ONU no hubieran sido escuchadas antes. “Nosotros sabíamos que esta situación se iba a producir, pero no se tomaron las decisiones necesarias a tiempo”, explicó antes de aclarar que “la producción de biocarburantes ha creado una tensión entre oferta y demanda que genera especulación”. Diouf matizó que la situación actual es fruto de una suma de factores que ha llevado “al nivel más bajo de reservas alimentarias desde 1980”. A modo de conclusión, Jacques Diouf exhortó a la comunidad internacional “a dejar de hablar y hacer promesas que se olvidan en los cajones y empezar a actuar”.

Discrepancias

El presidente de Estados Unidos, George Bush, no está de acuerdo con que los biocombustibles sean responsables de la actual crisis. Ayer se mostró comprensivo con las quejas de los ciudadanos norteamericanos por las subidas de precios, pero defendió la importancia que el etanol tiene para contener la escalada de coste del petróleo.

Bush aseguró, en una comparecencia de prensa, que sólo un 15% en el alza de los alimentos se puede atribuir a la producción del etanol. Y aunque se mostró preocupado con la carestía alimentaria de algunos países, se limitó a decir que su país está siendo “generoso” en las donaciones. También destacó la importancia de que se potencie la producción local de alimentos.

“El alto precio de la gasolina va a ampliar la inversión en etanol como alternativa”, dijo Bush. El presidente urgió al Congreso de EE UU a que autorice la exploración de nuevos yacimientos de petróleo en su suelo y la apertura de nuevas plantas para el refinado, porque eso ayudará a reducir la dependencia energética y rebajará el precio en la manguera.

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